Al
entender que el conflicto es una constante de nuestras vidas, a lo largo de nuestra vida podemos adquirir habilidades que nos ayuden a enfrentar y
solucionar los conflictos que se nos presentan día día, además a medida que
nos dotamos de experiencias, es posible tener visión para contrarrestar las
causas que los generan y evitar repetirlos innecesariamente
También
se adquiere la capacidad de seleccionar la alternativa adecuada de acuerdo
al tipo de conflicto, entonces:
Recurrimos
a la negociación cuando se trata de conflictos simples es los que están claros
tanto las causas como los intereses de las partes, mismas que tienen la
disposición de tomar acuerdos que beneficien a ambos. Sin embargo, se complica
su eficacia cuando una de las partes no está tiene la disposición a ceder ni tomar en
cuenta los intereses ajenos.
Por
lo tanto, buscar mediadores que ayuden desde la imparcialidad a ambas partes
para encontrar la mejor solución cuando no son capaces de resolverlo por sí
mismos, pero existe la voluntad de resolverlo.
En
caso de tratarse de conflictos mayores en los que hay en juego recursos o el
bienestar de los implicados, así como terceros afectados hay que recurrir a la
conciliación; en esta se generan acuerdos aunque las partes al no estar
conformes con estos, pueden refutar o no cumplirlos.
Finalmente, cuando la situación amerita un mayor grado de formalidad, se recurre al arbitraje, en este los acuerdos derivados son obligatorios para ambas partes, para esto existen instancias gubernamentales que poseen instrumentos tales como regulaciones legales para determinar el mejor resultado, sin embargo, estos procesos pueden durar largos periodos de tiempo e implicar una eleva inversión económica.
Independientemente
del medio alternativo de solución que se elija, se debe considerar que en todos
se requieren las siguientes habilidades para obtener el mejor resultado:
- Comunicación efectiva
- Respeto
- Empatía
Así
mismo, cuando se desarrolla un conflicto es importante despersonalizarlo, es
decir ver la problemática de forma objetiva sin involucrar emociones propias
hacia la otra parte, sin juzgarla como la causa. Por otro lado, después de
aplicar alguna de las alternativas de solución es valioso llevar a cabo una
retroalimentación de la experiencia, misma que servirá como un antecedente para
no reincidir en futuros conflictos del mismo tipo.
En
conclusión, los conflictos se presentan de diversas maneras, por motivos
distintos y con diferente grado de intensidad, son parte de nuestra
vida, y la forma de asumirlos y gestionarlos puede generar caminos de desarrollo
social y entendimiento o de destrucción. Por esto, no son buenos ni malos; es la respuesta que damos cuando aparecen, lo
que los hace positivos y constructivos o simplemente negativos.
Concuerdo contigo compañera Susy, creo que es de suma importancia poder enseñar desde casa valores a los niños para que se le inculque el respeto, la empatía y la comunicación cuando se enfrenten ante un conflicto.
ResponderBorrarAtte: Nancy Hernández